Pero, y si un día tenemos carencias, enfermedad, problemas o si padecemos persecución, ¿será que Dios no se ha ceñido a su dicho?
Y si nuestros amigos nos abandonan, nos hacen la vida cansada y los vecinos nos aporrean "nada más" por ser cristianos, ¿será que las promesas bíblicas no se han cumplido?
John Piper comenta al respecto:
0 comentarios:
Publicar un comentario